Thursday, June 4, 2009

La Fábula


Los centauros están dormidos. Ellos
los primeros, y hace tanto
tiempo, que no los hemos conocido.

Bajo el pórtico, como bajo una ceja,
se cerro esa visión. Se retiraron
a dormir los centauros. Los varones.
A distancia unos de otros.
A un golpe de casco entre dos dueños.

Entre sus velos que el agua no empapa.
Encandiladas
bajo el potente foco de las profundidades oceánicas,
ignorantes de sus burbujas
las Nereidas respiran ciegas y dormidas.

En la cañada, entre el roció
y las anchas hojas, el grito
de la cerda salvaje
se apagó,

y los ángeles
amontonados en su incomodidad de alas
--de donde el aire sacudido
se desprende y viene
a veces y se esparce como un lienzo en la noche--
duermen también.

--Y tú, necio, ¿qué haces tu despierto?

Carlos Martínez Rivas, de La insurrección solitaria