Tuesday, July 6, 2010

Me verás caer



Regreso a Wallace Stevens y a su insuperable reflexión:

"To a large extent, the problems of poets are the problems of painters and poets must often turn to the literature of painting for a discussion of their own problems."

Demasiado encierra este aforismo diabólico como para desmenuzarlo, pero es suficiente decir que Mister Stevens (como siempre) se refiere a una relación imaginaria y no a algo concreto. Concreta es la relación entre la pintura de Brueghel el Viejo, "Paisaje con la caída de Ícaro," y la escueta estanza de Don Auden:

In Breughel's Icarus, for instance: how everything turns away
Quite leisurely from the disaster; the ploughman may
Have heard the splash, the forsaken cry,
But for him it was not an important failure; the sun shone
As it had to on the white legs disappearing into the green
Water; and the expensive delicate ship that must have seen
Something amazing, a boy falling out of the sky,
had somewhere to get to and sailed calmly on.


Pero la frase de Stevens no termina ahí. En su cátedra La relación entre poesía y pintura, el poeta refina su teoría y elabora lucidas reflexiones sobre el arte moderno como un diálogo a la vez plausible e intransigente, en el que "incluso la falta de razón se convierte en razón."

Con terror me doy cuenta que quizás los problemas de los blogeros son iguales a los problemas de los poetas, y que por ende los poemas de los blogeros son similares a los poemas de los pintores. Y que los pintores ...