Monday, August 8, 2011

Parábola de la Víbora Sibilina

Pienso en la vida diaria en Nicaragua como un regalo empacado en celofán, un material que se derrite cuando los regalos quedan en el sol, en un terraplén de asfalto por el cual pasa cada uno retirando los regalos que se pegan en las manos de los regalados y muchos no logran abrir esta caja empacada en un celofán que se derrite y se pega a sus pieles. Aunque hay algunos que logran abrirlos a como pueden, con dientes o serpentina lengua ensalivada y todavía otros que logran que otros se las abran mientras la mayoría se queda en el terraplén asoleado sin saber que hacer con una caja bañada de petróleo transparente que arde en sus manos calcinándolas, dando lugar a gotas de sangre mezcladas con celofán.



Las mismas gotas que ahora caen audiblemente sobre el asfalto, formando serpentinos charcos que rebotan en la lejanía bajo el sol.

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